Este restaurante, que abrió sus puertas hace solo tres años en uno de los barrios comerciales más consolidados de la capital, es hoy un proyecto con alma, basado en la parrilla y arraigado en la tradición hispano-uruguaya, en el que no se ha pasado por alto ningún detalle. Cuenta con una decoración cuidadosamente pensada y un enfoque muy personalizado del servicio. El concepto recrea los rituales culturales del asado, reunidos alrededor del fuego, y, en muy poco tiempo, se ha convertido en una de las experiencias gastronómicas más codiciadas de Madrid. Sara Aznar y Nacho Ventosa son los impulsores de esta innovadora propuesta de ocio. Esa sensación de sentirse como en casa es parte del éxito de su proyecto, inspirado en la cocina uruguaya y que transporta a los comensales a Punta del Este, uno de los rincones más encantadores de Sudamérica. Los 33 ha sido reconocido tanto por la Guía Michelin como por la Guía Repsol con la distinción de «Recomendado», y ocupa el puesto número 15 en la lista de los 101 mejores restaurantes de carne del mundo.
La experiencia comienza en el momento en que cruzas el umbral. El mobiliario es obra de Casa Muñoz, un estudio de interiorismo fundado en 2014 por Mafalda Muñoz y Gonzalo Machada, dedicado al diseño y mobiliario contemporáneo, al tiempo que recupera piezas de Darro del icónico Paco Muñoz. La luz de las velas hace que el ambiente sea más íntimo, y poder cenar junto al fuego es, sin duda, uno de los mayores atractivos de Los 33. El arquitecto es Jon Albistur.
Oswaldo González es el chef ejecutivo del restaurante. Su carrera culinaria comenzó en Londres, donde trabajó en Benares (1 estrella Michelin), The Palomar en el Four Seasons Hotel y el restaurante de Juan Mari Arzak en la capital británica. Se formó junto al célebre Gastón Acurio, antes de regresar a su ciudad natal, Madrid, para seguir perfeccionando su arte en las cocinas de DSTAgE y Triciclo.
El plato estrella más solicitado es la tostada «bikini», elaborada con jamón serrano fino y queso Havarti y, como novedad, aderezada con un toque de trufa blanca de Alba. El chuletón de wagyu, madurado durante unos 60 días, es otro de los platos favoritos. Los postres aportan un toque creativo que confiere a la oferta una personalidad propia y distintiva.
La bodega
La bodega de Los 33, supervisada por Silvia Machado, cuenta con más de 150 referencias de diferentes regiones vinícolas de España y del extranjero, con una amplia gama de precios para satisfacer los gustos de todo tipo de clientes. La carta se centra principalmente en vinos españoles. Los vinos también se sirven por copas. Además, hay una selección de vinos «clandestinos» para los clientes que buscan botellas más especiales.
Los cócteles son uno de los principales intereses de Kevin González, quien crea una mezcla de las bebidas clásicas de ambas culturas: la española y la uruguaya.
En resumen, ningún auténtico amante de la gastronomía, especialmente aquellos que se enorgullecen de buscar las experiencias culinarias internacionales e innovadoras más distintivas de Madrid, quedará indiferente.
