Profesionalidad con alma de arquitecto.
José Manuel Aranda estudió arquitectura en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Sevilla y, desde 1985, ha desarrollado su actividad profesional principalmente en Marbella y en la Costa del Sol.
Ha dirigido su propio estudio durante 40 años y ha llevado a cabo una amplia gama de tareas en el campo de la arquitectura.
Proyectos para todo tipo de viviendas, así como hoteles y edificios comerciales, especialmente propiedades de alta gama.
Realización de estudios económicos para las agencias inmobiliarias más destacadas de la Costa del Sol y sus inversores.
Director general de fondos de inversión. Su trabajo consiste en adquirir terrenos o edificios para su rehabilitación, realizar estudios de mercado, elaborar planes de proyecto, supervisar la construcción y el diseño interior, y gestionar todas las fases del proceso arquitectónico, incluyendo la obtención de licencias, los servicios notariales y el registro.
Su trabajo abarca desde los estudios preliminares hasta la finalización, incluyendo asesoramiento legal, urbanístico y financiero.
Con más de 30 años de experiencia coordinando los distintos oficios que intervienen en el proceso de construcción, ofrece su experiencia como coordinador de subcontratistas para ayudar a los clientes a conseguir precios competitivos y una mayor seguridad jurídica para sus inversiones.

Los servicios complementarios incluyen la gestión de licencias de obra y declaraciones de primera ocupación o nueva construcción; divisiones horizontales; inscripción en el registro de la propiedad; solicitud de permisos de conexión y contratos con empresas suministradoras.
«En todos los proyectos en los que he trabajado, me he dado cuenta de que el papel de un arquitecto es ser creativo sin imponer sus criterios personales. Esto implica estudiar la psicología y las necesidades del promotor, y guiarlo para que alcance sus objetivos aportando mi experiencia y creatividad para optimizar sus ideas.
Para lograrlo, creo que es esencial combinar una actitud profesional con un trato cordial en las interacciones personales, dado que se trata de una prestación de servicios basada en la confianza mutua.
No puedo imaginarme llevar a cabo una labor de gestión arquitectónica sin conocer en profundidad los objetivos del promotor o del cliente. Este conocimiento es fundamental para poder asesorarles con conocimiento de causa sobre el diseño, la elección de los materiales y la decoración interior del proyecto.
Como arquitecto, creo que mi trabajo profesional debe abarcar todas las etapas de un proyecto arquitectónico.
Al igual que en cualquier profesión, creo que la creatividad no solo debe extenderse a la originalidad del proyecto en sí, sino también al asesoramiento prestado y a las relaciones establecidas con todas las personas involucradas. En resumen, la creatividad consiste en sacar lo mejor de las personas y aportar un valor que va más allá de las consideraciones económicas.
Mi enfoque para asesorar sobre inversiones inmobiliarias y llevarlas a buen término mediante el diseño y la construcción de activos se inspira y se basa en cuatro pilares fundamentales. Sin estos pilares, las interacciones que tienen lugar durante el proceso de inversión o construcción serían ineficaces o imposibles, y el ambiente de entusiasmo y serenidad necesario para alcanzar el más alto nivel de trabajo posible sería inalcanzable.
PROFESIONALISMO
Un estudio meticuloso y ágil de las condiciones urbanísticas y legales de los activos inmobiliarios y sus infinitas posibilidades.
Un conocimiento profundo de las necesidades y ambiciones de todos los implicados en el proceso de inversión, desde los inversores hasta los compradores o inquilinos finales.
Selección de las opciones de diseño óptimas para los activos que se van a desarrollar.
Un estudio exhaustivo y una selección de las alternativas más rentables, basadas en los objetivos del inversor.
Desde el momento en que nos comprometemos a intervenir, es fundamental que los estudios preliminares se lleven a cabo de forma rápida y profesional para poder tomar decisiones acertadas y encontrar las mejores oportunidades de inversión y productos finales.
HONESTIDAD, INTEGRIDAD
La confianza mutua entre los participantes en este proceso debe basarse no solo en hacer un buen trabajo, sino también en que EL CLIENTE comprenda que nuestro equipo actuará con honestidad e integridad en cada tarea que se nos confíe.
DISPONIBILIDAD
En el contexto actual, es evidente que la competitividad y la innovación son fundamentales para el éxito de cualquier inversión o proyecto arquitectónico.
Nuestro equipo sabe que nuestra disponibilidad es lo que nos diferencia en este sector, donde las apariencias y el marketing pueden a veces ocultar la superficialidad o la ineficacia.
CREATIVIDAD
La creatividad es el resultado de un trabajo bien hecho. Entendemos que la experiencia profesional, la confianza mutua, el logro de los objetivos de la inversión o del proyecto que se nos ha confiado y la disponibilidad de nuestro equipo son CLAVES para alcanzar nuestro objetivo principal.
Sin embargo, no debemos olvidar que casi todo ya ha sido inventado. Es a través de la creatividad que podemos sacar lo mejor de cada uno de nuestros miembros, colaboradores y todas las personas que han depositado su confianza en nosotros.
La felicidad no se trata solo de alcanzar una meta a cualquier precio. Es más gratificante cuando usamos estos medios para mejorar nuestro profesionalismo, integridad y accesibilidad. Esta es la mayor forma de creatividad a la que podemos aspirar.

