El cáncer de piel continúa aumentando su incidencia tanto a nivel mundial como en España, a pesar de que gran parte de estos tumores podrían prevenirse mediante hábitos sencillos de protección frente a la radiación solar. Los especialistas insisten en que la exposición acumulada al sol a lo largo de la vida sigue siendo el principal factor de riesgo, lo que convierte la prevención y la detección precoz en herramientas fundamentales para reducir su impacto.
Según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud, los cánceres de piel figuran entre los tumores más frecuentes del mundo. En España, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) prevé más de 9.400 nuevos casos de melanoma al año, manteniendo la tendencia creciente observada durante las últimas décadas.
En este contexto, la doctora Alicia Cabrera se ha incorporado recientemente al Servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Marbella. Tras sus primeros días de actividad asistencial, la especialista señala que esta realidad se refleja claramente en las consultas dermatológicas. “España es un país con muchísimas horas de sol y una gran cultura de vida al aire libre. El problema es que el daño que el sol hace en la piel es acumulativo; la piel tiene memoria. Lo que vemos hoy en las consultas es el resultado de la radiación recibida hace diez, veinte o treinta años”.
La dermatóloga explica que los tumores cutáneos más frecuentes son los carcinomas basocelulares y espinocelulares, estrechamente relacionados con la exposición solar crónica acumulada a lo largo de los años. “Están directamente ligados a la exposición solar crónica, es decir, al sol que acumulamos día a día a lo largo de la vida, ya sea por trabajo, deporte o actividades cotidianas al aire libre”, señala.
Por otro lado, el melanoma, considerado el cáncer de piel más agresivo, suele estar relacionado con exposiciones solares intensas e intermitentes, especialmente aquellas que provocan quemaduras durante la infancia y la juventud. “Este último se relaciona mucho con la exposición solar intensa e intermitente y especialmente con las quemaduras solares sufridas en la infancia y juventud”, añade.
Factores de riesgo y más casos en pacientes jóvenes
Aunque los tumores cutáneos no melanoma siguen siendo más habituales en personas mayores de 60 años, la especialista advierte de que cada vez se detectan más casos en pacientes jóvenes.
Entre los factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel se encuentran tener la piel y los ojos claros, antecedentes familiares, un elevado número de lunares o realizar actividades laborales y deportivas al aire libre sin la protección adecuada.
La doctora Cabrera insiste además en la importancia de conocer las señales de alerta que pueden indicar la presencia de una lesión maligna. “La regla de oro es vigilar cualquier cambio”, afirma. En el caso de los lunares, recuerda la utilidad de la regla ABCDE para identificar lesiones sospechosas: “Un lunar que se vuelve Asimétrico, con Bordes irregulares, que cambia de Color o tiene varios tonos, cuyo Diámetro supera los 6 milímetros, o que experimenta una Evolución rápida”.
Además, recomienda prestar atención a cualquier lesión nueva que crezca progresivamente o a heridas y costras que no terminan de cicatrizar. “Hay que sospechar ante cualquier mancha o lesión nueva que crezca, así como ante una herida o costra que no termina de curar nunca”, explica.
El diagnóstico precoz mejora el pronóstico
La especialista destaca que la detección temprana es determinante para mejorar las posibilidades de curación y simplificar los tratamientos.
“Cuando detectamos estas lesiones a tiempo, en sus fases iniciales, el pronóstico es excelente. Además, dado que el tratamiento principal y más eficaz es la cirugía, cuanto más precoz sea la detección, más sencilla será la intervención necesaria para eliminarlo”.
Por el contrario, cuando el diagnóstico se produce en fases avanzadas, el tratamiento puede requerir un abordaje más complejo mediante diferentes estrategias terapéuticas, incluyendo fármacos, radioterapia y otras técnicas especializadas.
Por este motivo, la dermatóloga anima a la población a realizar autoexploraciones periódicas y consultar con el especialista ante cualquier cambio sospechoso. “El diagnóstico precoz marca la diferencia entre enfrentarse a una incidencia menor de fácil solución o a un problema de salud mucho más serio”.
La fotoprotección debe formar parte de la rutina diaria
La doctora Cabrera recuerda que, dado que la radiación ultravioleta es la principal causa conocida de estos tumores, la prevención está al alcance de cualquier persona mediante hábitos sencillos incorporados al día a día.
“Simplemente necesitamos implementar costumbres como usar crema solar, gorras o sombreros”, señala.
Entre los errores más frecuentes, destaca asociar el uso del fotoprotector únicamente a la playa o la piscina. “El sol también está igual de presente en una terraza, en la ciudad o en la montaña”, advierte. Asimismo, recuerda la importancia de aplicar una cantidad suficiente de producto, renovarlo cuando sea necesario y evitar utilizar envases abiertos desde temporadas anteriores.
La especialista subraya que la protección solar debe mantenerse durante todo el año. “El sol de primavera, de otoño e incluso el de invierno sigue incidiendo en las zonas que siempre llevamos expuestas, como la cara, el cuello o las manos. Incorporar la fotoprotección en la rutina diaria de la mañana, durante todo el año, es la mejor inversión de salud a largo plazo para nuestra piel”.
Como recomendación práctica, propone tres gestos sencillos: utilizar protector solar cada mañana como parte de la rutina habitual, renovar la protección mediante formatos cómodos como sticks o brumas y complementar siempre la fotoprotección con medidas físicas como sombreros, gorras, gafas de sol homologadas, ropa con protección solar o sombrillas.
Quirónsalud, pionero en el tratamiento a pacientes oncológicos en Andalucía
El grupo hospitalario Quirónsalud es líder en el tratamiento integral del paciente oncológico. Sus ocho centros ubicados en poblaciones estratégicas de la comunidad han establecido un proyecto asistencial específico para garantizar una respuesta global y personalizada a los pacientes afectados de cáncer, independientemente de su edad.
En la actualidad dispone de dos plataformas oncológicas equipadas con tecnología de última generación para el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Una de ellas, el Departamento Integral de Oncología, se ubica en el Hospital de Día Quirónsalud Málaga, ofreciendo también servicio a los hospitales Quirónsalud Marbella y Quirónsalud Campo de Gibraltar.
The other leading oncology centre for Western Andalusia operates along similar lines, comprising the Radiotherapy Department at Quirónsalud Infanta Luisa, as well as the Nuclear Medicine Departments at this Seville-based hospital and at Quirónsalud Córdoba, enabling a more precise diagnosis of oncological conditions. This network also provides coverage for Quirónsalud Huelva and Quirónsalud Sagrado Corazón. In addition, there are the Medical Oncology services and the Oncology Day Hospitals located across the group’s eight healthcare centres in Andalusia.
Quirónsalud en Andalucía
El Grupo Quirónsalud en Andalucía cuenta en la actualidad con ocho centros hospitalarios situados en las ciudades de Málaga, Marbella, Los Barrios (Cádiz), tres en Sevilla (Sagrado Corazón, Infanta Luisa y Materno-Infantil), Córdoba y Huelva, además dos hospitales de día quirúrgicos en Sevilla y Málaga y 22 centros médicos de especialidades y diagnóstico; que lo posicionan como líder hospitalario privado de esta comunidad autónoma.
Sobre Quirónsalud
Quirónsalud es el grupo de salud líder en España y, junto con su matriz Fresenius-Helios, también en Europa. Además de su actividad en España, Quirónsalud está también presente en Latinoamérica. Conjuntamente, cuenta con más de 50.000 profesionales en más de 180 centros sanitarios, entre los que se encuentran 57 hospitales con más de 8.000 camas hospitalarias. Dispone de la tecnología más avanzada y de un gran equipo de profesionales altamente especializado y de prestigio internacional. Entre sus centros, se encuentran el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Centro Médico Teknon, Ruber Internacional, Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, Hospital Quirónsalud Barcelona, Hospital Universitari Dexeus, Policlínica Gipuzkoa, Hospital Universitari General de Catalunya, Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, etc.
El Grupo trabaja en la promoción de la docencia (once de sus hospitales son universitarios) y la investigación médico-científica (cuenta con el Instituto de Investigación Sanitaria de la FJD, acreditado por el Ministerio de Ciencia e Innovación).
Asimismo, su servicio asistencial está organizado en unidades y redes transversales que permiten optimizar la experiencia acumulada en los distintos centros y la traslación clínica de sus investigaciones. Actualmente, Quirónsalud está desarrollando multitud de proyectos de investigación en toda España y muchos de sus centros realizan en este ámbito una labor puntera, siendo pioneros en diferentes especialidades como oncología, cardiología, endocrinología, ginecología y neurología, entre otras.
