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ELM - El nuevo mapa del dinero discreto

El nuevo mapa del dinero discreto

por Redaction
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La mayor migración de grandes fortunas de la historia reciente redibuja la geografía económica global: el sur de Europa se convierte en refugio estratégico del capital

El dinero se ha puesto en marcha. En 2025 cambiaron de país de residencia 142.000 millonarios, según el informe anual de Henley & Partners, la cifra más alta jamás registrada. No se trató de un goteo de expatriados en busca de sol ni de un puñado de magnates evadiendo al fisco. Lo que está ocurriendo es, en palabras de la propia consultora, «la mayor transferencia voluntaria de capital privado en la historia moderna». Una reconfiguración silenciosa del mapa económico global en la que las fortunas ya no siguen a las capitales del poder tradicional, sino a los territorios que ofrecen algo más difícil de encontrar: previsibilidad.

Arranco esta serie de artículos para la revista Exclusive Life Magazine hablando de un fenómeno ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en un patrón estructural. Los datos del Henley Private Wealth Migration Report 2025, elaborado junto a New World Wealth, revelan que la migración neta de individuos con un patrimonio superior al millón de dólares ha crecido de forma sostenida desde 2013, con una aceleración notable tras la pandemia del covid-19. Aquel año, el teletrabajo, la jubilación anticipada y la revaluación de prioridades vitales actuaron como catalizadores de una movilidad que ya no se ha detenido.

El Reino Unido se ha convertido en el caso más llamativo. El país perdió, según las proyecciones de Henley & Partners, 16.500 millonarios solo en 2025, el mayor éxodo de grandes fortunas del planeta. El fin del régimen fiscal non-dom, vigente durante más de dos siglos, ha sido el detonante inmediato. Pero la erosión ha venido de antes: la incertidumbre regulatoria posterior al Brexit, las subidas de impuestos sobre patrimonio y herencias anunciadas por el Gobierno laborista de Keir Starmer y un clima político cada vez más hostil hacia la riqueza han completado el cuadro. Como ha informado Business Insider, los más ricos «solían acudir en masa al Reino Unido; ahora lo abandonan a un ritmo récord».

Londres, durante décadas el hogar natural del capital internacional, ha perdido ese estatus. Y no es la única.

Francia, Alemania y los países nórdicos han entrado en lo que los analistas denominan zona de riesgo reputacional. El debate recurrente sobre impuestos a la riqueza, la polarización social y la percepción de inestabilidad regulatoria están generando un efecto expulsión que, según advierten desde Henley & Partners, «las ventajas tradicionales ya no garantizan revertir».

Andrew Amoils, director de investigación de New World Wealth y uno de los autores del informe, ha señalado que los factores que determinan estos movimientos van mucho más allá de la fiscalidad. Seguridad jurídica, estabilidad política, calidad de vida, conectividad internacional, acceso a educación y sanidad de primer nivel son los criterios que, según sus investigaciones, aparecen de forma recurrente en las decisiones de reubicación de los grandes patrimonios.

La propia Henley & Partners lo ha resumido así: los ricos buscan «oportunidad, libertad y estabilidad». El lujo, en este contexto, ya no consiste en privilegios exclusivos, sino en certezas.

ELM - The new map of discreet money
Fernán González, journalist and economist

Migración y capital

¿Hacia dónde se dirigen esas fortunas? La respuesta ha sorprendido a muchos observadores: hacia el sur de Europa. Italia ha liderado la recepción con un saldo neto positivo de 3.600 millonarios en 2025. Portugal ha atraído a 1.400 y Grecia a 1.200, según los mismos datos de Henley & Partners. El régimen italiano de flat tax para nuevos residentes fiscales, el programa portugués de residencia no habitual —reformulado tras las críticas iniciales— y los incentivos griegos para inversores extranjeros han actuado como imanes eficaces.

Pero el atractivo no se reduce a ventajas tributarias. El estilo de vida mediterráneo, la estabilidad institucional consolidada tras la crisis de deuda de la pasada década y una infraestructura cada vez más sofisticada para gestionar grandes patrimonios han convertido a estos países en lo que podría denominarse una zona templada: ni el frío regulatorio del norte ni la opacidad de ciertos paraísos fiscales tradicionales.

El sur de Europa ya no es periferia. Es refugio estratégico.

Por otra parte, emergen zonas como Emiratos Árabes, Suiza, Luxemburgo. Recomiendo el libro Dónde se esconde el dinero, de Atossa Araxia Abrahamian, periodista suizo-iraní-canadiense, que detalla aspectos inéditos de esos lugares y de otros, incluso, más inhóspitos como las zonas francas donde las fortunas se rigen incluso por tribunales de justicia privados. Muy aconsejable lectura.

En este contexto, España puede ser protagonista inesperado o quedarse fuera. Según la encuesta de reubicación europea de Knight Frank, publicada en septiembre de 2024, Marbella aparece ya entre los destinos residenciales más deseados por los individuos de alto patrimonio neto, en la misma lista que Mónaco, el sur de Francia y Verbier. Kate Everett-Allen, responsable de investigación residencial internacional de Knight Frank, ha explicado que los cambios políticos y fiscales están empujando a los grandes patrimonios hacia «jurisdicciones más favorables», y que la Costa del Sol ha sabido posicionarse en ese nuevo tablero.

El dato es significativo porque Marbella no compite con Madrid por captar sedes corporativas. Compite con enclaves internacionales por atraer a una élite que elige residencia, no destino vacacional.

Dominic Volek, director de clientes privados de Henley & Partners, ha ofrecido una de las definiciones más citadas del fenómeno en una entrevista con el Financial Times: la migración de millonarios funciona como «un canario en la mina del cambio global». Donde las grandes fortunas deciden irse, ha argumentado, suele seguir una pérdida más amplia de confianza inversora.

Riqueza en movimiento

El impacto de estos desplazamientos trasciende las estadísticas patrimoniales. Según los datos de Henley & Partners correspondientes a 2024, hasta un 20% de los millonarios que cambian de país son emprendedores. Su traslado implica empresas, redes de inversión, creación de empleo y, en última instancia, una redistribución del tejido productivo.

Los países receptores lo han entendido. Emiratos Árabes Unidos, Singapur y Australia encabezan la lista global de destinos preferidos, pero dentro de Europa la competencia se ha intensificado. Ya no basta con ofrecer un tipo impositivo atractivo. Se compite por talento, capital e innovación, y la partida la ganan quienes combinan fiscalidad razonable con instituciones sólidas, seguridad personal y calidad de vida.

La historia ofrece precedentes. En los años noventa, Irlanda transformó su economía atrayendo inversión extranjera con un impuesto de sociedades del 12,5%. Singapur hizo lo propio en Asia desde los años setenta. Pero lo que ocurre ahora tiene una escala y una velocidad distintas: no son gobiernos los que diseñan la estrategia, sino individuos los que votan con los pies —y con sus carteras—.

El mapa del dinero, en definitiva, ha dejado de seguir capitales políticas para seguir climas. Climas fiscales, políticos, sociales y, cada vez más, vitales. Quien quiera leerlo necesitará, antes que un atlas, un termómetro.