Art Victory Gallery presenta “Arte sin límites”, una experiencia artística en vivo protagonizada por los artistas Denys Dytnyuk y Rafael quienes ofrecerán un exclusivo Live Speed Painting Show en una velada dedicada a la creatividad, la emoción y el arte contemporáneo.
El encuentro tendrá lugar el viernes 18 de septiembre de 2026, a las 19:30 h, en el Hotel Guadalpin Marbella, situado en Av. Bulevares Príncipe Alfonso de Hohenlohe, 19, Marbella.
Una noche para disfrutar del arte en directo, conocer a los artistas, descubrir obras exclusivas y compartir un cóctel en un ambiente de networking.

Rafael (Marbella, 2013)
Dotado de una destreza gráfica impropia de su edad, Rafael concibe el acto de pintar como un acertijo lúdico, donde gustos artísticos y vivencias personales alternan su capacidad de sugestión, que de manera inequívoca se refleja en sus cuadros. Su declarada preferencia por determinados maestros de la modernidad, como Picasso, Dalí o Munch, más el atrevido uso de ciertas fórmulas barrocas y manieristas (Velázquez y El Greco no solo aparecen como cita recurrente, sino como soluciones constructivas) le proporcionan un acervo iconográfico en el que se siente cómodo por su heterogeneidad y posibilidades expresivas. La galería de “tipos” que pueblan sus acrílicos (con frecuencia, de gran tamaño) conviven al margen de cualquier jerarquía o procedencia, ya sea en versiones libres (‘Saturno devorando a su hijo’) o especulativas (‘A troubling situation’). Sorprendidos al desgaire o posando ufanos, estos personajes, que siempre nos miran e interpelan, acaparan toda la composición, se disponen sobre fondos neutros o espacios ilusionistas y exhiben un cromatismo que, sin duda, remite a sus modelos, pero también a una pulsión interna de optimismo y vitalidad. Semejante proceder nos recuerda aquella teoría de Matisse (del que también observamos influencias, en cuanto a color y linealidad) por la que “si hay orden y claridad en el cuadro, significa que este mismo orden y claridad existían en la mente del artista”; virtud ciertamente admirable para un joven pintor, Rafael, de tan solo 13 años.


Dytyniuk (Ukraine, 1981)
Quizá sin saberlo, Denys Dytyniuk sigue a rajatabla aquella recomendación de Leonardo da Vinci por la que si queremos convencer a un auditorio debemos acompañar nuestras palabras moviendo brazos y manos. Todo un aparato gesticular que se adapta a la perfección a nuestra sociedad del espectáculo, ávida de nuevas y epatantes formas de expresión (McLuhan tenía razón: el medio es el mensaje, hoy más que nunca). Un mensaje que no se cifra en palabras sino a través de la acción pictórica, que se formula rápida, directa, efectista. De hecho, su autoproclamado “Live speed painting show” desborda los límites de la pintura tradicional y resulta ser un evento multimedia, al margen de una tendencia clara (¿Pop? ¿Arte urbano?), donde la creatividad exhibe toda su potencia enfática, y también recupera, de paso, cierta imagen mítica del artista como genio, presa del “entusiasmo divino”. Pero tales estrategias performativas no deben distraernos de lo principal: una probada maestría para el arte del retrato, que a una o dos manos (a veces actúan al unísono) perfilan con celeridad los rasgos individuales y, naturalmente, el parecido con el modelo. Conviene mencionar que el retratado, presente durante todo el proceso (mejor diríamos “actuación”), nunca atisba los avances fisonómicos hasta el último momento, pues Dytyniuk los enmascara mediante recursos gestuales, como arrojar pintura, girar el lienzo, y una sinfonía de acrílicos al albur de brochazos, salpicaduras y trazos en apariencia inconexos que, de repente, cobran sentido en un rostro perfectamente reconocible. Con el consiguiente pasmo del público en general y del mecenas, comitente (o jurado de televisión) en particular.

