Construido en 1910, el Hotel Ritz, hoy Mandarin Oriental Ritz Madrid, pronto acogió a huéspedes ilustres, convirtiendo la capital en una de las grandes ciudades europeas.
El hotel fue diseñado y construido originalmente bajo la supervisión del legendario hotelero César Ritz. Ubicado en el corazón de la ciudad, siempre ha sido un lugar de encuentro ideal tanto para la alta sociedad española como para huéspedes internacionales.
Tras la restauración más ambiciosa de su historia, que duró tres años, ahora conserva el singular carácter Belle Époque del edificio original. Cada una de las 120 habitaciones y 42 suites, lujosamente decoradas, con alfombras hechas a mano, ropa de cama bordada y muebles que son antigüedades invaluables, luce un estilo elegante y contemporáneo.
Mandarin Oriental Ritz Madrid se ha convertido en uno de los espacios culinarios más innovadores de España, con cinco conceptos gastronómicos, dirigidos por el chef Quique Dacosta, galardonado con tres estrellas Michelin. Con el bienestar físico y mental como prioridad, por primera vez en su historia, el hotel ofrece la posibilidad de disfrutar de un oasis de tranquilidad en forma de spa, con piscina cubierta climatizada, piscina de vitalidad, duchas multisensoriales, baño de vapor y un moderno gimnasio, con la opción de acceder a entrenadores personales.
El hotel de la realeza
Tras su restauración, el hotel ha conservado el espíritu que lo vio nacer y lo convirtió en el alojamiento predilecto de la realeza, políticos y celebridades. Numerosas familias reales se han alojado aquí a lo largo de las décadas. Una de las más exóticas fue la del maharajá de Kapurthala y su esposa, la joven bailarina española Anita Delgado, a quien conoció en 1906, cuando llegó a la capital con motivo de la boda de Alfonso XIII. En aquella época, la sociedad española estaba fascinada por la historia de amor entre la bailarina y el opulento príncipe hindú.
El duque y la duquesa de Windsor también se alojaron en el hotel en numerosas ocasiones tras su primera visita en 1940. La suite 511-512, su favorita, siempre estuvo reservada para ellos. Por su parte, el príncipe Rainiero y la princesa Grace celebraron su luna de miel en el hotel, regresando siempre que sus múltiples compromisos se lo permitían.
El emperador Haile Selassie de Etiopía también eligió el hotel para sus estancias en la capital. Su protocolo establecía que nadie podía darle la espalda al salir de la habitación en la que se alojaba. Un deseo que los empleados cumplieron con prontitud, pero que causó sobresaltos a más de uno, pues no estaban acostumbrados a tales circunstancias.
Anécdotas que hacen historia
Muchos cantantes también eligieron este hotel como su alojamiento de referencia al pasar la noche en la capital. Frank Sinatra lo hizo en 1986, con motivo de un concierto. Insatisfecho con la baja venta de entradas, repartió numerosas invitaciones al personal.
La actriz Ava Gardner se alojó por primera vez en 1950 para el rodaje de una película. Una vez terminada, permaneció en Madrid durante más de 20 años. Y hasta que compró su propia casa, volvía al hotel todas las noches.
Salvador Dalí y Gala siempre iban a almorzar al restaurante del hotel cuando estaban en Madrid, y el famoso científico Alexander Fleming, que se alojó allí en 1948, quedó tan encantado con los callos a la madrileña que le prepararon que se llevó varios recipientes de esta especialidad local cuando regresó a su casa en Inglaterra.
Y entre los ilustres invitados, no debemos olvidar a los empresarios venezolanos Gustavo y Ricardo Cisneros, quienes alquilaron la Suite Real durante un año entero a 450.000 pesetas la noche. Pero no durmieron en ella ni una sola noche, pues solo la usaban como oficina para sus negocios.