«La generación que aprenda a pensar dominará el futuro»
Entrevista a Sarah Osborne-Jones, directora de Hamelin-Laie International School, centro perteneciente a Nord Anglia Education.
TEMAS A TRATAR sobre educación, inteligencia artificial y metacognición.

¿Estamos educando niños para aprobar exámenes o para sobrevivir intelectualmente en un mundo dominado por la inteligencia artificial?
Creo que hoy la educación debe preparar a los alumnos para mucho más que aprobar exámenes. Nuestros niños están creciendo y desarrollándose en un mundo donde la inteligencia artificial puede ofrecer respuestas instantáneas. Por eso, las habilidades más importantes que necesitarán no son necesariamente las mismas que fueron importantes para generaciones anteriores, sino aquellas que les permitan pensar con autonomía, tomar decisiones y desenvolverse en la incertidumbre. Precisamente eso es lo que demuestra el reciente estudio Skills AI Can’t Match, desarrollado por Nord Anglia Education en colaboración con Boston College: los estudiantes que comenzaron a desarrollar la metacognición —es decir, la capacidad de reflexionar sobre cómo piensan— mejoraron significativamente habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la resiliencia. Este es exactamente el tipo de enfoque que ya estamos aplicando con nuestros alumnos en Hamelin-Laie International School.
¿Si la IA ya puede responder casi cualquier pregunta, qué sentido tiene seguir enseñando únicamente memorización?
La memorización sigue teniendo un papel importante porque necesitamos una base sólida de conocimientos, y memorizar continúa siendo una habilidad valiosa en muchos ámbitos de la vida. Sin embargo, ya no puede ocupar el centro del aprendizaje. Si la inteligencia artificial puede responder casi cualquier pregunta, el verdadero valor reside ahora en saber interpretar, cuestionar y aplicar la información utilizando el propio criterio.
¿La educación tradicional está formando jóvenes brillantes o jóvenes dependientes de respuestas inmediatas?
Creo que todavía estamos comprendiendo plenamente las consecuencias de esta nueva realidad, pero el riesgo existe. Vivimos en una cultura de la inmediatez donde muchas veces se prioriza la rapidez sobre la reflexión. El reto educativo actual consiste en evitar que los estudiantes se acostumbren a consumir respuestas sin desarrollar pensamiento propio. Ese fue precisamente uno de los objetivos del estudio: introducir pequeñas rutinas de pensamiento en las aulas para fortalecer la capacidad de análisis y animar a los alumnos a no aceptar simplemente las respuestas que proporciona la IA.
¿Qué habilidades humanas serán imposibles de reemplazar por algoritmos en los próximos 20 años?
Las habilidades profundamente humanas seguirán siendo imposibles de automatizar completamente: la empatía, la creatividad, el juicio ético, la intuición, el liderazgo, la capacidad de desenvolverse en contextos complejos y de gestionar la incertidumbre en un mundo en constante cambio. Son precisamente estas competencias las que las empresas internacionales valoran cada vez más. El Foro Económico Mundial prevé que cerca del 40 % de las habilidades clave actuales cambiarán antes de 2030 y destaca el pensamiento analítico, la creatividad, la adaptabilidad y el aprendizaje continuo como competencias esenciales para el futuro.
¿La inteligencia artificial puede volver intelectualmente “perezosos” a los jóvenes?
Es posible, si se utiliza como sustituto del pensamiento. La inteligencia artificial es una herramienta extraordinaria, pero si los estudiantes delegan constantemente en ella el esfuerzo cognitivo, corren el riesgo de perder habilidades fundamentales como la perseverancia, la resolución de problemas o la tolerancia a la frustración en aquellas situaciones en las que la tecnología no puede ayudarlos.
¿Qué ocurre en el cerebro de un niño cuando deja de reflexionar y simplemente copia respuestas generadas por IA?
Cuando un niño deja de reflexionar y se limita a copiar respuestas, deja de activar procesos fundamentales del aprendizaje como el análisis, la conexión entre ideas, la toma de decisiones y la consolidación profunda de la memoria. El aprendizaje deja de ser activo y se vuelve superficial, y si esto se convierte en un hábito durante los años formativos, podría tener consecuencias negativas a largo plazo.
¿Estamos ante la mayor transformación educativa desde la Revolución Industrial?
Sí, probablemente estamos viviendo una de las mayores transformaciones educativas de la historia moderna. La inteligencia artificial no solo está cambiando las herramientas que utilizamos; también está transformando nuestra relación con el conocimiento y obligándonos a replantearnos qué significa realmente aprender. El estudio desarrollado por Nord Anglia Education y Boston College es una de las contribuciones más relevantes a nivel mundial en este ámbito, y nos aporta información muy valiosa que podemos aplicar directamente con nuestros estudiantes. Lo que estamos observando es que, cuando los alumnos incorporan el pensamiento metacognitivo a su rutina diaria y desarrollan estas habilidades, cambia profundamente su preparación para afrontar la vida adulta.

¿Por qué el pensamiento crítico se está convirtiendo en el nuevo “oro” del siglo XXI?
Porque en un mundo saturado de información y respuestas automatizadas, el verdadero factor diferencial será la capacidad de detectar inconsistencias, cuestionar las fuentes y construir un criterio propio. El pensamiento crítico se está convirtiendo en una habilidad esencial para la vida porque será lo que diferencie a las personas cuando todos tengan acceso a las mismas respuestas generadas por la inteligencia artificial.
¿Cuál es el mayor peligro de una generación que nunca aprende a cuestionar?
El mayor peligro es la pérdida de autonomía intelectual. Una generación que no cuestiona puede acostumbrarse a aceptar información sin analizarla y terminar dependiendo constantemente de la validación externa.
¿La velocidad tecnológica está avanzando más rápido que la madurez emocional de los jóvenes?
Los jóvenes tienen hoy acceso inmediato a enormes cantidades de información antes de haber desarrollado plenamente las herramientas emocionales y cognitivas necesarias para gestionarla de forma saludable. Por eso el papel de los padres, tutores y colegios resulta más importante que nunca. Tenemos la responsabilidad de acompañar a nuestras comunidades en este proceso. Afortunadamente, formamos parte de un grupo educativo que considera este desafío una prioridad y que está investigando y desarrollando las herramientas necesarias para abordarlo de la mejor manera posible.
¿Estamos sobreestimulando a los niños con información y subestimando la importancia de la reflexión?
Estamos rodeados de estímulos constantes y, muchas veces, dejamos muy poco espacio para la pausa y la reflexión profunda. Sin embargo, el aprendizaje significativo necesita precisamente eso: tiempo para pensar. Si a los adultos ya nos cuesta encontrar esos momentos de reflexión, es aún más comprensible que los niños también lo necesiten.
¿Puede un estudiante sacar excelentes notas y aun así estar mal preparado para la vida real?
Un estudiante puede obtener excelentes resultados académicos, lo cual es importante y demuestra que determinadas habilidades están bien desarrolladas, pero aun así puede carecer de otras capacidades fundamentales para desenvolverse en la vida.
En nuestro colegio damos una gran importancia al aprendizaje social y emocional porque creemos que el verdadero éxito va mucho más allá de las calificaciones. Trabajamos de forma intencionada habilidades como la resiliencia, la autoconciencia, la empatía, la colaboración y la capacidad de adaptación. Ayudamos a los alumnos a comprender y gestionar sus emociones, construir relaciones saludables, resolver conflictos de forma constructiva y afrontar los desafíos con una actitud positiva.
Al mismo tiempo, promovemos activamente el pensamiento crítico como uno de los pilares de nuestro proyecto educativo. Animamos a los estudiantes a cuestionar, analizar y reflexionar, en lugar de limitarse a memorizar información. Aprenden a evaluar diferentes perspectivas, tomar decisiones fundamentadas y resolver problemas de manera creativa.
Gracias a esta combinación de exigencia académica, desarrollo socioemocional y pensamiento crítico, buscamos que nuestros alumnos no solo estén preparados para los exámenes, sino también para afrontar con confianza, autonomía y criterio las situaciones de la vida real.
¿Qué diferencia existe entre un alumno inteligente y un alumno capaz de pensar profundamente?
Creo que todos los alumnos son inteligentes; lo importante es reconocer en qué ámbitos destacan sus fortalezas. Dicho esto, la inteligencia artificial puede generar respuestas, pero no puede decidir cuándo merece la pena perseverar, cuándo es necesario cambiar de estrategia o cuándo confiar en el propio criterio. Esas decisiones siguen siendo profundamente humanas. En el futuro, los niños que mejor se desenvolverán no serán necesariamente quienes acumulen más información, sino aquellos capaces de detectar cuando algo no encaja, detenerse a pensar en lugar de reaccionar automáticamente, decidir por sí mismos cuál es el siguiente paso y mantenerse frente a un problema el tiempo suficiente para resolverlo. Son precisamente esas habilidades las que marcarán la diferencia en la era de la inteligencia artificial.
¿Estamos formando futuros líderes o simples ejecutores de instrucciones?
Es una de las preguntas más importantes que deberíamos hacernos hoy. El mundo ya no necesita únicamente personas que sigan instrucciones; necesita personas capaces de liderar, cuestionar e innovar.
Al finalizar el estudio, prácticamente la totalidad de los docentes coincidió en que esta forma de enseñar y aprender ayuda a los estudiantes a tener éxito no solo en el ámbito académico, sino también fuera de la escuela. No se trata de crear aulas más ruidosas, sino de fomentar preguntas más reflexivas, explicaciones más claras y una mayor capacidad para perseverar cuando las cosas se complican.
¿Cómo afecta la inteligencia artificial a la autoestima y autonomía intelectual de los adolescentes?
Puede tener un impacto si los adolescentes comienzan a depender de la tecnología para validar constantemente sus decisiones o capacidades, generando inseguridad cuando se enfrentan a situaciones en las que no pueden recurrir a ella. Por eso es tan importante fortalecer la confianza y el criterio propio. Uno de los hallazgos más interesantes del estudio fue que una gran mayoría de los estudiantes que incorporaron estas rutinas de pensamiento afirmó reconocer mejor sus fortalezas, sentirse más seguros frente a la incertidumbre, ser más independientes y comprender mejor cómo aprenden. Son capacidades que ningún algoritmo puede replicar.

¿Qué señales indican que un joven ha dejado de desarrollar pensamiento propio?
Cuando evita cuestionar, depende constantemente de respuestas externas, tiene miedo a equivocarse o le cuesta defender una opinión propia bien argumentada. Algo que observamos con frecuencia —y que muchos padres probablemente reconocerán— es que algunos alumnos se bloquean ante una tarea no porque sea demasiado difícil o porque carezcan de conocimientos, sino porque no saben por dónde empezar, qué idea elegir o cómo desarrollarla. Ese tipo de bloqueo puede ser una señal de falta de confianza en su propio criterio.
¿La dependencia tecnológica puede disminuir la capacidad de resiliencia emocional?
Sí, especialmente si los jóvenes se acostumbran a resolver cualquier dificultad de forma inmediata. La resiliencia se desarrolla enfrentándose a los desafíos, no evitándolos.
¿Qué papel tendrán la empatía y la intuición humana en una economía dominada por la automatización
Tendrán un valor enorme. En una economía cada vez más automatizada, las habilidades más humanas serán precisamente las más difíciles de replicar tecnológicamente.
La capacidad de generar confianza, comunicarse de manera auténtica y construir relaciones significativas será indispensable en cualquier entorno profesional.
Del mismo modo, la intuición humana seguirá siendo clave para desenvolverse en contextos ambiguos y tomar decisiones cuando los datos por sí solos no son suficientes.
Estas capacidades están estrechamente relacionadas con competencias esenciales como la colaboración, el razonamiento ético, la adaptabilidad y la creatividad.
En conjunto, permiten a las personas no solo desempeñarse profesionalmente, sino también liderar, inspirar e innovar.
¿Qué impacto tiene enseñar a los niños a reflexionar sobre sus errores en lugar de castigarlos por equivocarse?
Tiene un impacto muy positivo. Enseñar a reflexionar sobre los errores ayuda a desarrollar resiliencia, autonomía y una relación mucho más saludable con el aprendizaje y la frustración.
¿La curiosidad se está perdiendo en la era de las respuestas instantáneas?
La curiosidad sigue existiendo, pero sí corre el riesgo de debilitarse si los alumnos se acostumbran a recibir respuestas inmediatas sin explorar ni investigar por sí mismos.
¿Qué países están liderando realmente la educación del futuro y por qué?
Los sistemas educativos más avanzados actualmente son aquellos que han conseguido equilibrar excelencia académica, bienestar emocional, creatividad y conexión global. Sin embargo, la educación del futuro depende menos del país y más de la capacidad de cada escuela para preparar a los estudiantes para un mundo en constante cambio. Esto implica combinar una sólida formación académica con experiencias que fomenten la creatividad, el propósito personal, el bienestar y una mentalidad internacional.
En Hamelin-Laie creemos que el éxito futuro pasa por ayudar a cada alumno a alcanzar su máximo potencial académico mientras desarrolla las habilidades, la confianza y la perspectiva global necesarias para construir su propio futuro.
¿Cuáles serán las profesiones más humanas y difíciles de reemplazar por IA?
Las profesiones relacionadas con el liderazgo, la creatividad, la salud mental, la educación, la innovación, la estrategia y las relaciones humanas seguirán teniendo un fuerte componente humano.

¿La inteligencia artificial aumentará la desigualdad entre quienes saben pensar y quienes solo saben ejecutar?
Ese riesgo existe. La capacidad de pensar críticamente y adaptarse puede convertirse en una de las mayores ventajas competitivas del futuro.Ese riesgo existe. La capacidad de pensar críticamente y adaptarse puede convertirse en una de las mayores ventajas competitivas del futuro.
¿Qué errores están cometiendo hoy muchos padres respecto al uso de tecnología en casa?
Con frecuencia el error consiste en centrarse únicamente en limitar el tiempo de pantalla, en lugar de acompañar cómo se utiliza la tecnología y qué habilidades está desarrollando el niño a través de ella.
¿Cómo puede una familia fomentar pensamiento crítico desde la infancia?
Promoviendo conversaciones abiertas, preguntas, lectura, debate y espacios donde los niños puedan argumentar, reflexionar y construir sus propias opiniones.
¿Qué hábitos diarios fortalecen la autonomía intelectual de un niño?
Leer, conversar, reflexionar, resolver problemas, equivocarse y tomar pequeñas decisiones por sí mismos fortalece enormemente la autonomía intelectual.
¿Qué habilidades buscan ya las empresas internacionales en los jóvenes talentos?
Las empresas internacionales buscan perfiles adaptables, capaces de aprender de forma continua, colaborar, liderar y resolver problemas complejos.
¿Qué diferencia habrá entre un profesional formado con pensamiento crítico y otro educado únicamente para ejecutar tareas?
El profesional formado en pensamiento crítico será capaz de adaptarse, liderar e innovar. Quien haya sido preparado únicamente para ejecutar tareas tendrá muchas más dificultades en un entorno en constante transformación.
¿Qué consejo urgente debería escuchar hoy cualquier padre sobre el futuro educativo de sus hijos?
El consejo más importante es este: no preparen a sus hijos únicamente para aprobar exámenes, sino para adaptarse, aprender y liderar en un mundo que cambia constantemente.
La excelencia académica seguirá siendo importante, pero las familias también deberían buscar escuelas que desarrollen la creatividad, la resiliencia, el bienestar y una visión global junto a unos sólidos resultados académicos.
¿Qué deberían dejar de hacer inmediatamente muchas escuelas si quieren preparar líderes reales?
Si una escuela castiga más los errores de lo que recompensa la curiosidad, difícilmente estará preparando a los líderes del mañana.
Los grandes líderes no surgen de repetir respuestas correctas, sino de aprender a formular mejores preguntas, asumir responsabilidades y afrontar la incertidumbre con criterio y confianza. En Hamelin entendemos que formar líderes significa ayudar a cada alumno a desarrollar seguridad en sí mismo, propósito y capacidad para generar un impacto positivo en su entorno.
¿Cómo puede un joven desarrollar criterio propio en medio de tanta sobreinformación?
Aprendiendo a cuestionar las fuentes y contrastar la información antes de aceptar respuestas rápidas como verdades absolutas. Una de las dinámicas utilizadas en este estudio invitaba a los estudiantes a detenerse, reflexionar y explicar cómo estaban pensando antes de responder precipitadamente. Se trata de una rutina conocida como See, Think, Wonder (“Observar, Pensar, Preguntarse”). El objetivo era animar a los alumnos a preguntarse qué estaban viendo, qué significado tenía y qué dudas seguían teniendo. Con el tiempo, estas preguntas dejaron de sentirse como ejercicios guiados para convertirse en auténticos hábitos de pensamiento. Así, ante un proyecto o problema, los estudiantes dejaron de buscar inmediatamente validación externa o la “respuesta correcta” y comenzaron a preguntarse qué sabían ya, qué podían deducir y cuál podía ser el siguiente paso. Esa capacidad de detenerse, reflexionar, ajustar y volver a intentarlo es lo que conocemos como metacognición, una habilidad clave para desarrollar autonomía y pensamiento propio en la era de la inteligencia artificial.
¿Estamos aconsejando a los jóvenes estudiar carreras que podrían desaparecer antes de que se gradúen?
Más que preocuparnos por carreras concretas, deberíamos centrarnos en desarrollar personas capaces de reinventarse continuamente a lo largo de su vida.
¿Qué perfiles buscarán las grandes empresas internacionales en 2030?
Buscarán personas con pensamiento crítico, creatividad, inteligencia emocional, capacidad de adaptación y compromiso con el aprendizaje continuo.
