Y el sueño se hizo realidad…
David Beckham ha sido uno de los futbolistas más admirados y talentosos de todos los tiempos. Con una personalidad cautivadora y una trayectoria exitosa, es filántropo, emprendedor y embajador global de estilo y glamour. La historia de un sueño hecho realidad.
David Beckham tenía un sueño de infancia. Siempre que le preguntaban qué quería ser de mayor, respondía que ser futbolista. Este sueño, y la perseverancia de esforzarse día tras día, lo han convertido en uno de los jugadores más aclamados, queridos y exitosos de la historia del deporte. Ha sido internacional con Inglaterra en 115 ocasiones, 59 de ellas como capitán; ha ganado 6 títulos de la Premier League inglesa, 2 Copas de la Major League Soccer de EE. UU., una Liga Española y una UEFA Champions League.
En el campo, poseía un estilo único y espectacularmente preciso. Se caracterizaba por pases precisos, disparos extraordinarios a portería y una precisión decisiva en el campo, como se retrata en la película "Quiero ser como Beckham". Durante su carrera profesional, el jugador superó las expectativas que antes apenas se atrevía a imaginar.
Reinventándose
Una de las señas de identidad de David Beckham es su tenacidad. En la cancha, nunca daba nada por sentado. Incluso lesionado o cedido a otro equipo, entrenaba con más ahínco que nadie. Como jugador, se reinventaba en cada partido. Tanto es así que, incluso ahora retirado del deporte profesional, sigue inspirando a millones de jóvenes.
Sus actividades filantrópicas se centran en la protección y el bienestar de la infancia en todo el mundo. Embajador de Buena Voluntad de UNICEF y comprometido con la lucha contra la malaria, dedica su energía y gran parte de su tiempo a programas centrados en la salud y la educación de la infancia en África.
En la actualidad, Beckham ha ido un paso más allá y se ha convertido en mucho más que un jugador legendario, consolidándose como un icono global de la moda y el estilo. Ha logrado llenar el vacío que muchos atletas sienten al terminar su carrera deportiva, convirtiéndose en un icono para las marcas de moda y ganando millones de seguidores en todo el mundo a través de las redes sociales.
Buen gusto
David Beckham es un hombre versátil que destaca por su buen gusto. «A un inglés le encanta un traje elegante y un buen reloj. Combinan a la perfección», ha comentado en más de una ocasión. Amante de los relojes de pulsera desde siempre, conoció Tudor a través de su marca hermana, Rolex, de la que ha tenido varios modelos. «Me gusta la atención al detalle», ha comentado.
En 2017, Tudor lanzó la campaña "Born To Dare", que destaca la historia de personas que han logrado cosas extraordinarias en tierra, hielo, aire y agua con un Tudor en la muñeca. No es de extrañar que David Beckham se convirtiera en uno de sus embajadores, confirmando que cada uno de sus logros ha sido el resultado de una intrépida visión de la vida.
Casado con Victoria Beckham desde 1999, padre de cuatro hijos y tras haber pasado de ser una leyenda del deporte a un icono de la moda, Beckham es una de esas personas que inspiran. Un campeón que ha sabido enfrentarse a sus miedos y que ha desarrollado la capacidad de arriesgarse y reinventarse día tras día.
Black Bay Chrono, el reloj que lució David Beckham
Fiel a la estética del Black Bay, el modelo Black Bay Chrono ha adoptado las características agujas "Snowflake", uno de los signos distintivos de la marca para relojes de buceo desde 1969, en una versión mejorada para garantizar una legibilidad óptima de la información en su esfera abovedada.
Disponible en dos versiones, negro mate u opalino, la esfera, con acabado redondeado, presenta dos subcontadores ahuecados en colores contrastantes, negro mate y blanco opalino respectivamente, para una legibilidad óptima. Inspirada en la primera generación de cronógrafos TUDOR, cuenta con un contador de 45 minutos y una ventanilla de fecha a las 6 h.
Las características inconfundibles del Black Bay se conservan en una caja de acero de 41 milímetros, refinada por el ingenioso corte de la parte inferior del cristal de zafiro y un movimiento reposicionado. Entre sus numerosas características técnicas distintivas, este modelo es hermético hasta 200 metros (cada reloj se prueba en fábrica hasta 625 metros) e incluye caja y brazalete de acero inoxidable 316L, y un movimiento fabricado por Tudor y certificado por el COSC, con una reserva de marcha de 70 horas.